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lunes, 5 de mayo de 2014

Inauguración del I Congreso Liberal «La represión absolutista y el exilio». 6 de mayo de 2014

      El próximo martes 6 de mayo se inician las sesiones del I Congreso Liberal que contará con la conferencia inaugural de Juan Carrete, «Goya. Disparates ¿Serviles y liberales?».

Su intervención será seguro un excelente pórtico para plantear no solo la cuestión política e histórica sino también la contribución de Goya y otros artistas menos conocidos al imaginario colectivo.

La sesión de la mañana discurrirá con las siguientes intervenciones:
11,30. 1ª Sesión de Comunicaciones. - Salvador Daza Palacios, (Cádiz) «La persecución absolutista del comisionado regio de
Sanlúcar y prefecto de Jerez, Joaquín María Sotelo (1813-1816)».
- Mª del Carmen García Estradé (SESXVIII), «La segunda casaca y la represión inquisitorial en España
durante el sexenio absolutista (1814-1820)».
- Elisa Martin-Valdepeñas, (Madrid), «Cartas comprometidas: el proceso judicial a loscorresponsales del diputado Dionisio Capaz».
- Nataliya Nóvikova (U. Lomonosóv), «Novelas históricas de los exiliados londinenses
(1823-1834) en la situación de doble mediación cultural».
- Víctor Núñez García (U. de Huelva), «Itinerarios vitales entrelazados a través de la
emigración política. Exilio y liberalismo en perspectiva comparada entre España y
México».
- Miguel Pino Abad (U. de Córdoba), «El Español Constitucional: ejemplo de prensa liberal
de exiliados en Londres».

En la sesión de tarde:

- Alejandro Pérez Vidal (U. de Girona), «La pena de muerte de Bartolomé José Gallardo en 1814».
- Julián Recuenco Pérez (Cuenca), «Nicolás García Page, un diputado liberal entre la prisión y el exilio».
- Felipe Rodríguez Morín (SESXVIII), «Miguel Domingo, un impresor liberal víctima de la represión fernandina de 1814».
- Alberto Romero Ferrer (UCA), «¡Libertad!¡Mueran los tiranos! El imaginario hispánico en el exilio liberal: entre Martínez de la Rosa y José Joaquín de Mora».
- José Saldaña (U. de Huelva), «La restauración absolutista y el poder municipal: reflexiones desde el suroeste andaluz».
19,15. Ponencia: «La literatura sobre la Inquisición durante la restauración absolutista». Daniel MUÑOZ SEMPERE, King´s College de Londres.
20,30. Fin de la sesión.

Más información sobre el resto del programa, aquí.

lunes, 28 de abril de 2014

Hace 200 años. Una función de teatro

     Esta es la cartelera que anunciaba el Redactor general para un día como hoy hace doscientos años.
Como he señalado en otras ocasiones, en esta época funcionaban dos teatros. El "Teatro Principal", que era el que venía funcionando en la ciudad en siglos anteriores y el nuevo "Del Balón" que se había construido en el antiguo "Campo del Balón" durante el sitio de la ciudad, aunque no llegaría a inaugurarse prácticamente hasta que los franceses abandonaron la ciudad.
     Normalmente el "Principal" solía ofrecer una función de mayor calidad, como cabía esperar de la compañía de este teatro, mientras que en el "Del Balón" se ofrecían obras de gusto más popular. En todo caso, cabe destacar en ambas el gusto por el ballet pantomímico o la ópera bufa y el actractivo del sainete, que no solía faltar en ninguno de los teatros.
     Llama la atención, por otra parte, la representación de Los amantes de Teruel, una comedia en 3 actos, obra del más conocido como autor de "novelas", Juan Pérez de Montalbán(1602-1638).

sábado, 12 de abril de 2014

Hace doscientos años. El manifiesto de los persas y Frasquita Larrea

    Como tuve ocasión de publicar en «El patriotismo anticonstitucional de una mujer gaditana: Frasquita Larrea (1775-1838)» (La ilusión constitucional: pueblo, patria, nación, ed. A. Ramos Santana, Cádiz, 2001, pp. 129-146) y en «El discurso de Frasquita Larrea y la politización del Romanticismo» (2002), la circulación de las noticias, de los papeles públicos, debió ser lo suficientemente rápida -quizás oficialmente se conociera desde el día 4, según Castro- como para que a finales de abril de 1814 Frasquita expresara abiertamente en Fernando en Zaragoza. Una visión que el rey debía constituirse en el verdadero guía de sus vasallos cristianos para conducirlos por la senda «de la verdadera ilustración», al tiempo que le invitaba a liquidar la obra constitucional de «una turba que se llama liberal por antonomasia». El folleto publicado antes del día 29 en que el Redactor general se hace eco del mismo -con grandes dosis de ironía, por cierto-, no pasó desapercibido y fue denunciado ante el tribunal de censura.
      No puede extrañarnos la coincidencia de las ideas publicadas por Frasquita Larrea con la expresada en el «Manifiesto de los persas», publicado hace doscientos años y cuyos planes el monarca no tardaría en llevar a cabo muy pocos días después. Algo de esto se temían los liberales, pero la prudencia o cierta incredulidad dominaban en algunos de sus adeptos, según se desprende de la crónica del viaje de Fernando VII que publica El Redactor General.


     
    

lunes, 7 de abril de 2014

Una linterna mágica sevillano-mexicana

En homenaje a nuestros amigos mexicanos quiero recordar aquí la siguiente publicación:

La linterna mágica era un dispositivo óptico conocido ya, al menos, desde el siglo XVII y usado por los jesuitas como instrumento pedagógico. Su popularidad es tal que en el XVIII se convierte en un espectáculo que compite en los teatros por el favor del público junto a otras diversiones como las máquinas corpóreas, sombras y fantasmagorías. A comienzos del XIX son numerosas las publicaciones que tienen en su cabecera el nombre de este aparato de proyección, como sucede con
la Linterna mágica o semanario fisonómico para conocer bien al emperador de los franceses y su honrada familia: dividido en varias escenas y coloquios publicada en Sevilla en 1808. La lógica imperialista de la monarquía hispánica explica que esta cabecera se reimprimera al año siguiente en México, más aún cuando toda la América veía con temor que las tropas españolas no eran capaces de contener el avance francés y que Napoleón soñaba con alcanzar los territorios que la corona española poseía al otro del otro lado del Atlántico, de ahí que el título apunte al objetivo desenmascarador de esta publicación.
     A lo largo de la centuria, se publicarán otras tantos periódicos homónimos, como tuve ocasión de comentar en el XII Congreso del Centro Internacional de Estudios sobre Romanticismo Hispánico "Ermanno Caldera" en Verona.

martes, 1 de abril de 2014

«Desvelos y pesadillas de una nación».


Hace doscientos años no estaban mucho mejor que ahora, aunque afortunadamente en la actualidad no estemos en medio de una guerra contra un «invasor». Hace doscientos años, además de la guerra contra los franceses, se producía un enfrentamiento cainita entre los inmovilistas reaccionarios y los partidarios de las reformas. De esa doble coyuntura bélica nos habla el decimotercer volumen de «Biblioteca de las Cortes de Cádiz», editado por el Ayuntamiento de Cádiz con la asesoría del «Grupo de Estudios del Siglo XVIII de la Universidad de Cádiz»
      Como recoge la presentación editorial de este volumen la guerra de la Independencia supuso una intensa revitalización de los géneros literarios, entre ellos el del «sueño» con el fin de plantear un análisis de los acontecimientos del día a día mediante una operación alegórica que abstraía a escritor y lector de la inmediatez del asunto y «elevaba» la reflexión a un plano más universal y trascendente. Así se publicaron sueños contra Napoleón y los invasores, sueños contra los liberales o contra los serviles, desvelos de libertad o pesadillas de servidumbre, sueños de destrucción y de esperanza..., todo un abanico de emociones que Jesús Martínez Baro, el autor de esta recopilación, resume acertadamente como los «Desvelos y pesadillas de una nación». Para recabar todos esos sueños de «una nación que se desvelaba soñando con su propio nacimiento y que temía despertar en medio de un delirio», el autor ha realizado un arduo rastreo —a veces árido otras exuberante— a través de un vasta selva de páginas impresas. Una vez establecido el corpus, nos brinda con enorme generosidad una selección de ellos escrupulosamente editados con el mayor rigor filológico, no sin antes ofrecer un interesante análisis de los mismos en el estudio introductorio.
      El resultado —fruto de una tesis doctoral dirigida por mi compañero Fernando Durán y la responsable de este blog— es sumamente interesante, así que lean y disfruten; pero no se descuiden que, a veces, los desvelos y pesadillas del pasado nos revisitan, así que atentos al mensaje de sus autores y, espoleados por ellos, mantengamos la conciencia alerta para que la tozuda realidad no nos coja desprevenidos. 

Presentación en el «Centro Cultural Reina Sofía».


miércoles, 26 de marzo de 2014

Homenaje a la Junta de Señoras de Honor y Mérito.

     Estamos de enhorabuena. Por fin un merecido reconocimiento a la madrrileña Junta de Damas. Desde el 27 de marzo, en la Torre de los Lujanes de Madrid, una placa rendirá homenaje a la Junta de Señoras de Honor Mérito instituida en 1787por R. O. de Carlos III después de algunos años de controversia por la reticencia de hombres como Cabarrús, felizmente contestado por el discurso de Josefa de Amar.
     Haría falta que se hiciera lo mismo en el Real Hospitalito de Mujeres donde la Junta de Señoras Patriótica de Fernando VII estableció su sede durante los años de las Cortes de Cádiz y no estaría de más algún acto de hermanamiento entre Cádiz y  Madrid, a este propósito. No en vano, la marquesa de Villafranca, Tomasa Palafox -figura estudiada por Gloria Espigado-, fue presidenta de la Junta gaditana, casi al tiempo que la que fuera niña regente honoraria de Cádiz, Rosario Cepeda -biografiada por Isabel de Azcárate-, trabajaría en la Junta de Damas madrileña, incluso en las difíciles circunstancias del dominio napoleónico, como bien ha estudiado Elisa Martín-Valdepeñas.
     Lo que unas y otras hicieron por contribuir al progreso de la sociedad y de la patria. Lo que trabajaron en favor de huérfanos, desvalidos y desprotegidos, sobre todo de la infancia de uno y otro sexo, y lo que lucharon para brindar oportunidades a quienes el sistema había excluido, debe merecer nuestra gratitud, respeto y reconocimiento. De aquella patria surgió esta nación y esta sociedad; este país cuyo bienestar tantos afanes generó en el siglo XVIII y que hoy está siendo cuestionado.

domingo, 23 de marzo de 2014

El valor varonil de «La Pajuelera»

Goya. Valor varonil de la célebre Pajuelera en la de Zaragoza. 1816.


     A pesar de que conozco algunos estudios que se ocupan sobre la imagen de la mujer a finals del siglo XVIII y principios del XIX -el más reciente, aunque no exclusivamente de asunto femenino, el magnífico libro publicado por Álvaro Molina, Mujeres y hombres en la España ilustrada-, ignoraba que, a mediados de la centuria, una vendedora de pajuelas se había hecho famosa como torera en la plaza de Zaragoza y se había hecho merecedora de la atención de Goya. Se trata de Nicolasa Escamilla que, además de torear a pie, también era capaz de hacerlo a caballo, garrocha en ristre.
     Vargas Ponce, antitaurino confeso y misógino famoso por su Proclama de un solterón, escribe sobre ella, siguiendo en esto muy estrechamente al Padre Sarmiento: «No hace muchos años que en Madrid se presentó en la plaza pública una mujer para torear, y que de hecho toreó. Llamábanla Pajuelera, porque cuando mozona había vendido alguaguidas o pajuelas de azufretes en un cuarto. Este fenómeno ha sido la ignominia del devoto femíneo sexo, que tiene adherente la compasión, y la afrenta del indiscreto sexo barbado que toleró y dió licencia para que saliese al público semejante monstruosidad. [...] ¿Qué ha sido aquello, sino ridiculizar la fiesta de los toros?» A lo que, siguiendo de nuevo a Sarmiento, añade que Quevedo habría jugado con todos los equívocos derivados de ver el toro toreado por una mujer «ante tanto marido» [José Vargas Ponce, Disertación sobre las corridas de toros compuesta en 1807 por D. José Vargas Ponce, edición ordenada y revisada por D. Julio F. Guillén Tato, Madrid: Real Academia de la Historia, 1961, p. 82].
     En el dibujo preparatorio, realizado en sanguina, la mujer conserva más rasgos femeninos, que son claramente desdibujados en la estampa final, para acentuar la virilidad, la fortaleza y valentía de la Pajuelera. En esta, el caballo, desde el que Nicolasa se enfrenta al toro, tapa al chulo o peón de brega que le auxilia sujetando al équido, es decir el asistente que en el XIX recibiría el nombre cómico de «monosabio». La presencia de este subalterno se aprecia más claramente en la sanguina, lo que demuestra la intención expresa de Goya de ocultarlo en la estampa final para evitar figura que pueda distraer la mirada y oscurezca el protagonismo de «La Pajuelera». 

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