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domingo, 10 de febrero de 2013

Francisco de Paula Martí y Mora


           
           Francisco de Paula Martí (Xátiva 1761-Lisboa 1827), autor de obras dramáticas como A cual más loco o la celosa convencida, Las cuatro guirnaldas, El luto fingido, El día dos de Mayo de 1808 en Madrid  y muerte heroica de Daóiz y Velarde, o Entrada de Riego en Sevilla se había trasladado a Madrid para aprender Grabado. Trabajó en la capital como grabador y lograría ingresar en la Academia de San Fernando, además de llegar a ser socio de mérito de la Real Económica-Matritense. Es entonces cuando publica su Stenografía o arte de escribir abreviado, siguiendo la palabra de un orador o la conversación viva de dos o más personas, inventado en inglés por Samuel Taylor; y arreglado al uso de la lengua castellana (1800), dos años más tarde profundiza en el tema y presenta a la Matritense el manuscrito de su Taquigrafía castellana o Arte de escribir con tanta velocidad como se habla y con la misma claridad que la escritura común (1803). El éxito de esta obra hizo que lograra el establecimiento de una cátedra de Taquigrafía a su cargo. Todavía en 1808 publica la Poligrafía o arte de escribir en cifra de diferentes modos, que se seguiría vendiendo y conociendo varias reediciones. Asimismo inventó la Taquigrafía de la música o arte de escribirla sin usar del pentagrama con igual exactitud que por el método usual, pudiéndose copiar por su medio una sonata o una aria mientras se toca o canta.
          Se le atribuye asimismo el invento de la primera pluma estilográfica, que él bautizó como pluma-fuente, aunque no desarrolló sus posibilidades y fue dado a conocer en 1835 por los fabricantes ingleses Schaeffer y Parker.
        Colaboró asimismo en la Historia de los trajes que todas las naciones del mundo usan actualmente [Texto impreso] : con una breve noticia del carácter y principales costumbres de los naturales de cada país extractada de los viajeros mas modernos (1804-05).
         También parece que fue el primero en publicar una especie de agenda, con resumen de lo acontecido en un año e informaciones de interés, con el título de Compendio del año 1807 y un libro de memoria, que fue actualizando en años sucesivos y adoptó también el título de El Secretario fiel... Y un libro de memoria para apuntar lo recivido (sic) y gastado en el año [Texto impreso] : Compendio del año 1819 
         Fue grabador de la imprenta Real en Cádiz desde 1811, mientras su hijo formaba parte del grupo de taquígrafos que desde diciembre de 1810 trabajaba en las Cortes. Fue autor de numerosos grabados que se conservan en la Biblioteca Nacional, como los de Carlos Mª Isidro o la actriz Lorenza Correa. También participó en la grabación de la Colección de estampas sobre la Guerra de la Independencia.
          Escribió diversas obras en pro de la Constitución de 1812 y del credo liberal como La Constitución vindicada (1813), El chasco de los afrancesados o el gran notición de la Rusia (1814), El hipócrita pancista o acontecimientos de Madrid en los días 7 y 8 de marzo del año 1820 (1820).

domingo, 25 de noviembre de 2012

El Instituto Nacional de Artes Escénicas ha presentado una página web donde se recoge la Música y la danza en 1812, con un interesante recorrido desde los tiempos de la Ilustración a la proyección de la música romántica en Europa. Ofrece además un documentado repertorio de compositores, imágenes, audios, vídeos, bibliografía y discografía, que permite un acercamiento amplio a la música y el baile que pudieron disfrutarse en los tiempos de la Constitución de 1812.
Quizás pudiera repararse en que, salvo excepciones como el disco de Joaquín Rivas, buena parte de la documentación margina la producción conocida en el propio Cádiz. 
En todo caso, enhorabuena.

martes, 16 de octubre de 2012

Tertulias que hacen historia. Flamenco y toros con Faustino Núñez y Guillermo Boto

Flamenco y toros. Dos temas sumamente atractivos, de la mayor importancia en la historia y el patrimonio cultural de la ciudad, con muchos aficionados, y también enormemente polémicos.
La cita será en la UNED (casa de Guillermo Uhthoff), el próximo jueves 18 a las 19.00 horas.




Aunque nos centraremos en la vida de ambos espectáculos alrededor de 1812, pues tanto Faustino como Guillermo están a punto de publicar sendos libros sobre estos temas, no estará de más hacer un pequeño recorrido por la historia anterior, por el Cádiz de la Ilustración, para ver qué semillas se sembraron en aquellos años y qué aportaciones hizo Cádiz tanto a la historia del flamenco como a la de los toros, con personajes tan singulares como el gaditano Francisco de Laiglesia y Darrac.

domingo, 19 de agosto de 2012

Café Royalty

Cádiz cuenta ya con un nuevo café que seguro hará las delicias de quienes ingresen en su exquisito salón, rodeado de espejos y yeserías neobarrocas.
          Su propietario, Kiko de la Serna, ha procurado que todos los detalles sean de la época -estantes y vitrinas procedentes de un estanco de la calle Ancha-, puertas de caoba y cristal grabado al ácido con pomos de bronce -traídos de un hotel inglés- techos con frescos recuperados de un palacio de Sanlúcar o recreados por un artista.



          La intención de su dueño es dotar a esta ciudad de un lugar de encuentro, al estilo de los que tuvieron las ciudades europeas que más brillaron culturalmente entre mediados del XIX y principios del XX. El aroma y la calidez de un café servido en tazas de porcelona inglesa, depositadas sobre mesas de caoba, seguro que propiciarán una experiencia inolvidable que invitará a repetirla. Y no sería de extrañar que pronto surgieran algunas tertulias en este marco incomparable.
Tertulias como las que se sostenían y se sostienen en la taberna de La Manzanilla, regentada en los 80 por D. Miguel, hoy por su hijo Pepe, a cuyo establecimiento acudía por cierto, en compañía de su señora, Ángel, el dueño de la ferretería que estaba precisamente en el local en que pronto abrirá el nuevo café. 
          En un rincón de la plaza de Candelaria, esquina con Obispo Urquinaona, Cádiz contará así con un nuevo estímulo para que nos sintamos orgullosos de nuestro patrimonio y de quienes apuestan por él. Esperemos que los gaditanos sepamos apreciar este esfuerzo y este amor por la ciudad y empecemos entre todos a cuidarla mejor.

Otros detalles en el artículo de La Voz de Cádiz

lunes, 27 de febrero de 2012

Música en las Cortes de Cádiz. El año de 1812. Apuntes III

En la breve incursión que hice en las páginas del Diario Mercantil, para el trabajo «La conjura de Orfeo. Música en tiempos de guerra (1808-1814)», se constata que siguen representándose comedias de gusto barroco, como El hechizado por fuerza, seguidos de música y sainete, y que esta afición al teatro barroco se mantiene a lo largo del año, aunque en ocasiones, como indicaré a continuación, suben a escena algunas tragedias de nuevo cuño, caso de las debidas a Manuel José Quintana y Martínez de la Rosa, principalmente. 
El 5 de enero hay doble función: en primer lugar, la comedia El pintor fingido, seguida de baile, danza asiática y sainete y, en segunda función, El hechizado por fuerza, seguida de tonadilla, seguidilla y sainetes; el 10 de enero El mejor alcalde el Rey, tonadilla, baile inglés y sainete; el 12 de enero función doble Las vísperas sicilianas, tonadilla, bailes y tragedia burlesca y, segunda función, La esposa amable, bailes y sainete.
La cartelera incluye también, a veces, tragedias de nuevo cuño como El duque de Viseo de Quintana, pero, igualmente, seguidas de música y sainete (22-1-1812). La función se repite hasta el día 26 en que hay función doble, la primera con la misma tragedia, tonadilla y sainete y la 2ª función con El fruto de un mal consejo contra el mismo que lo da, o sea, el prisionero de guerra, música y sainete. El 23 de febrero se anuncia la representación de El arca de Noé, con intermedio de música, y una danza asiática como broche final. La del 4 de marzo, El juicio de Salomón, seguido de música y baile. Del 16 al 18 del mismo mes, el oratorio sacro (en 3 actos) El pródigo y rico avariento, seguido de música y baile.
A partir del 31 se vuelve a la fórmula de comedia o tragedia, seguidos de música y sainete. El 6 de abril 1812 se representa Cristóbal Colón comedia, un dúo de ópera, boleras y sainete. El 12 de julio le toca el turno a La dama sutil, seguida de música y baile. Incluso el 14 de julio, en que se anuncia el traslado de unas clases «de primera educación a la calle Hércules por el bombeo», se representa curiosamente El Esplín, con intermedio de música y sainete. Al día siguiente se pone en escena El hombre convencido a la razón o la mujer prudente, seguido de baile asiático y sainete. Así pues, la fama de que la diversión no la interrumpían las bombas queda demostrada. En 1814 los teatros madrileños pondrán de moda las sinfonías orientales.
Una sinfonía de Haydn, seguida de la tragedia La viuda de Padilla, un dúo de ópera, boleras y sainete es una combinación que se repite del 21 al 23 de octubre de 1812. Otra sinfonía sin identificar, seguida de La dama labradora en dos actos, boleras, un cuarteto, la guaracha, y sainete son las obras seleccionadas para componer una función con «iluminación», cuyo producto se destinará íntegramente al ejército el 30 de octubre.
A este repaso sobre la escena de 1812, aún queda por aportar la utilización de la música en las ceremonias de legitimización del nuevo poder y la presencia de la música en las reuniones privadas, que dejaremos para la próxima ocasión.

domingo, 19 de febrero de 2012

Música en el Cádiz de las Cortes. Apuntes II. Música escénica.


A partir de los estudios realizados por Ana Mª Freire en Madrid sobre el teatro en la Guerra de la Independencia y los de Mª José Corredor sobre las piezas musicales dentro de la obras teatrales antifrancesas, María Gembero observa que, para el caso de Madrid, entre 1808 y 1814 abundan las comedias de autores de finales del XVIII como Gaspar de Zabala y Zamora, y principios del XIX como Francisco de Paula Martí con ilustraciones musicales de las mismas épocas Blas de la Serna en el primer caso y Manuel Quijano para el segundo. Al mismo tiempo, señala que óperas y operetas fueron los géneros musicales más apropiados para vehicular los ideales políticos, por su carácter alegórico, así como el melólogo; si bien se siguió cultivando la tonadilla, de carácter más popular.
En otras ciudades como Málaga y Sevilla, lo más significativo es que las autoridades municipales eran bastantes reacias al teatro, lo mismo que la Junta Suprema cuando se instala en Sevilla en 1809, y que la situación cambia en ambas ciudades durante la ocupación francesa, pues rápidamente se ponen en escena funciones teatrales, operísticas y de ballet, para festejar a las nuevas autoridades. Del caso gaditano y, siguiendo a Villalba, María Gembero sólo menciona La triple alianza, himno cantado en el Teatro de Cádiz en 1812, con la misma música del himno lusitano, compuesto en Londres por el J. D. Bomtempo, del que existe un ejemplar en la Biblioteca Pública de Cádiz; pero la realidad es desde luego mucho más rica. 
En el reciente estudio realizado por Alberto Romero, se pone de manifiesto cómo la música escénica cobró un papel fundamental. Las representaciones se desarrollaban en diferentes locales desde el teatrito de la «Posada de la Academia» al Teatro Principal. Ya en 1809 como recoge Ana Mª Freire se cantaba Las cuatro columnas del trono español. Opereta alegórica, obra de Freire Enciso Castrillón. Los año de 1810 y 1811 fueron, en cambio, bastante problemáticos, pues el 31 de enero de 1810, sin previo aviso, se dio la última función en el Coliseo de la ciudad. El enemigo empezaba a cercar la ciudad y no se creyó conveniente realizar los preparativos para la próxima temporada. Meses más tarde, cuando parece que el peligro no es tan grande, se produce un debate sobre la necesidad de reabrir el coliseo, pero esto sólo se logrará finalmente el 20 de noviembre de 1811, si bien algunas representaciones teatrales tuvieron lugar en el salón de la Posada de la Academia[1]. En todo caso, la cartelera de esos cuarenta días que transcurren desde la reapertura del teatro el citado día 20 y hasta el 31 de diciembre de 1811 no parece haber variado mucho en lo que a gusto se refiere respecto del teatro que solía representarse a comienzo de siglo, pues la función del día 20 (comedia en tres actos, El Desdén con el desdén, dúo de la Sra. Manuela Morales y el Sr. Segura, boleras de la Sra. Martínez y el Sr. Mariano García, y el sainete El avaro arrepentido) no parece diferir mucho de la que había tenido lugar, por ejemplo, el 9 de noviembre de 1806:
En el coliseo de esta ciudad  se representará esta noche la comedia antigua en tres actos, nunca representada en este teatro, titulada Obras son amores y no buenas razones, de Frey Don Lope de Vega Carpio; concluida se cantará una composición de don Esteban Cristiani por los Sres. José Segura, Miguel Gomara y Antonio Pineda, y se dará fin con el sainete titulado El baile desgraciado[2].

Efectivamente, la combinación comedia barroca, número musical y sainete, en este caso, además, uno del gaditano González del Castillo que incluía números de baile, dan una idea de lo que acabo de sostener. Por otra parte, del examen de la cartelera teatral de esos cuarenta días de noviembre se deduce que el número de ejecuciones de bailes y canciones es sumamente significativo, además de la notable variedad de modalidades dentro del gusto refinado y popular. Entre las canciones destacan las arias, incluidas las joco-serias y bufas, dúos de ópera, polaca, cavatinas, así como las canciones patrióticas, mientras entre los bailes se ponen en escena el minuet, la alemanda, el padedú, el minuete alemandado, el minuete afandangado, la inglesa, la guaracha, el fandango, las seguidillas manchegas, el zapateado, y sobre todo las boleras que constituye algo más del 27% del total de la ejecución de bailes y canciones de esos meses. Si a esto sumamos que las representaciones solían incluir comedias o dramas, seguidas de la combinación tonadilla y sainete, o bien, baile y sainete, o canción, baile y sainete, es posible hacerse una idea de la importancia de la música y el baile escénico, fundamentalmente de gusto popular, aunque no por ello la ópera o incluso la sinfonía de gran orquesta dejara de tener cabida para las grandes ocasiones. También conviene destacar que ni siquiera en los días de Navidad se dejaron de incluir tonadillas, sainetes, y bailes, pues durante los días 23 a 25 de diciembre se representaron los sainetes El muerto vivo y La maja majada, la tonadilla Las gallegas celosas, así como seguidillas manchegas, boleras y fandangos. La diferencia con el teatro de la etapa anterior radica, pues, en la inclusión de obras patrióticas como la España encadenada, El valiente Espoz y Mina y la Entrada del Empecinado en Valencia, así como canciones patrióticas y marchas nacionales. Es de notar que estas obras se representaban durante varios días seguidos, algo no muy habitual[3].
¿Y qué fue de la música de 1812? Lo veremos.

[1] Si se mira el Diario mercantil de Cádiz de 13 de marzo de 1811, se comprueba que «en la sala alta de la posada de la Academia se da la función de máquina real, que contiene figuras de movimiento. Harán la pieza “La segunda Edad del Mundo y el Arca de Noé” con música. Cf., p. 4.
[2] Añade la nota del periódico: En esta función hacen los principales papeles las Sras. Mariana Bermeja, Ramona García y Teresa Canal; los Sres. Antonio Rosal, Joaquín Caprara, Francisco Domínguez y José Morales. A las seis. Cf.,  Diario Mercantil de Cádiz de 9 de noviembre de 1806. Pueden verse algunos datos más en mi trabajo «José Sanz Pérez y el andalucismo teatral del siglo XIX», en Manuel García: de la tonadilla escénica a la ópera española (1775-1832), Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, Cádiz, pp. 87-106.
[3] Véase, por ejemplo, la cartelera del día 7 de diciembre de 1811, Diario Mercantil, p. 4.

lunes, 13 de febrero de 2012

Música en el Cádiz de las Cortes. Apuntes I.

Además de lo comentado en entradas anteriores, y lo que he publicado en otros trabajos, cabe recordar que la música en el Cádiz de las Cortes era muy rica
La música sonaba constantemente en la calle, ya sean las conocidas seguidillas satíricas contra Soult, que conjuraban el miedo a las bombas francesas, ya una caramañola nueva,  ya los diversos canciones e himnos patrióticos, con que se alentaba la lucha contra el francés.
Juan Bautista de Arriaza, cuyo Himno de la Victoria[1]; Los defensores de la patria, con música de Fernando Sor[2] y Recuerdos del Dos de Mayo, con música de Benito Pérez (1812), lo consagraron como vate patriótico.
En aquellas circunstancias, junto a las letras de Juan Bautista de Arriaza y Juan Nicasio Gallego, tuvo particular importancia la obra de Francisco de Laiglesia y Darrac, quien además de costear la creación de una Academia Militar y de ofrecer espectáculos de equitación, compuso, entre otras, la canción patriótica «El día de la Nación española: o el Dos de Mayo», puesta en música por Mariano Ramírez de Ledesma, e impresa en Cádiz en 1810, al tiempo que fue autor también de la canción «El sueño de mi amor», que junto con «El propósito inútil», «Cuando al campo salgo», ambas de Arriaza, forman parte de las famosas Seis canciones españolas con acompañamiento de piano forte o harpa, dedicadas a las damas españolas, amantes de la música, por M. de. L. (1810).
Entre las curiosidades que aún esperan su digitalización, cabría destacar la «Canción de los defensores de la Patria», de Jimeno, acompañada a piano solo y transportada para el uso de su discípula Dª Pasquala de Pedro; la «Caramañola nueva: sacada por una señora española, por lo sucedido con nuestro soberano, y pasajes del día 2 de mayo: compuesta para poderse cantar» (Cádiz, Manuel Ximenez Carreño 18--?), que cuenta con otra edición madrileña en la imprenta de la viuda de Caballero, una de las pocas canciones atribuidas a una dama, y que se inspira en la rebelión popular acaecida un año antes de la famosa victoria de Bailén, que daría origen a otra conocida carmañola, de la que da cuenta María Gembero[3], a partir de la incluida en las Memorias de un setentón de Mesonero Romanos.
Apenas se sabe nada tampoco de obras de autoría femenina como la Canción patriótica a los alumnos de la Academia Militar de la ciudad de San Fernando, por la Sra. D. J. M. o de la Canción a los Realistas de esta Corte (1814), por doña P. G.; tampoco de  la obra de Mª Dolores Estepar Bobbit, casada con el militar Ramón Acedo Rico, hijo del Conde de la Cañada. Mª Dolores puso música con acompañamiento de pianoforte a El Eco de Freire Castrillón y algunos años más tarde publicaría, junto con una cavatina de la ópera El Barbero de Sevilla colección de valses para pianoforte, dados a la imprenta en Madrid (1817) por Bartolomé Wirmbs, director del establecimiento de grabado y estampado de música, bajo la protección de la Real Sociedad Económica Matritense[4].
 
En la próxima entrada, hablaré de la música en los teatros.


[1] Una edición de este himno, de 1811, se conserva en la Biblioteca Nacional, Sala Barbieri. Existe otro Himno de la Victoria, este de 1808, con música de Juan Bautista Longarini en la misma sala.
No me ocupo aquí de la música de bandas militares. Sobre este aspecto pueden verse algunos apuntes en el trabajo de Antonio Mena Calvo, «La música y la Guerra de la Independencia», op.cit.
[2] Fue autor de numerosas y afamadas composiciones como el Vals de Ballesteros (1808).


[3], María Gembero Ustárroz, «La música en España e Hispanoamérica durante la ocupación napoleónica (1808-1814)», en Cortes y revolución en el primer liberalismo español. Actas de las sextas jornadas sobre la batalla de Bailén y la España Contemporánea, Ayuntamiento de Jaén, Universidad de Jaén, Diputación Provincial de Jaén, Jaén, 2006, pp. 173-231.



lunes, 6 de febrero de 2012

¡Viva la Pepa! con «Los Músicos de Urueña»

Casi se llenó el aforo habilitado en el Palacio de Congresos para asistir a la cita con «Los Músicos de Urueña», dirigidos por Luis Delgado, y que contó con la voz del co-director César Carazo. Los intérpretes ejecutaron un repertorio muy bien documentado, y actualizado especialmente para la ocasión, como demuestra la incorporación de algunas de las canciones recogidas en «Coplas Nuevas del Rey, la Nación y la Constitución», los «Lamentos de Cádiz» y el «Venid ciudadanos, venid y cantemos», todos ellos conservados en la Biblioteca Nacional.

Algunas eran ya conocidas por la difusión realizada desde la Fundación Joaquín Díaz, que publicó hace algunos años un CD que rescataba piezas recogidas en el llamado Cancionero de Olmedilla y que contó con el asesoramiento del colega Salvador García Castañeda. Asimismo es indispensable citar la colección de la Biblioteca Municipal de Cádiz, «Canciones patrióticas antiguas y otras, propiedad de José Rua», rescatadas por el guitarrista José Mª Rivas, que fue profesor de guitarra del Conservatorio de Cádiz y, además de un estudio sobre la música de estas fechas, grabó un disco, junto con la soprano Mª Teresa Barea titulado La música en el Cádiz de las Cortes (1987), difícil de encontrar hoy []. 

En ambas grabaciones pueden encontrarse las coplas más populares, caso de «La Marica» -diminutivo de María y personaje muy popular de muchas coplas del XVIII-, la dedicada a «Pepe Botellas», la tan aplaudida «El Narizotas» -sátiras de José Bonaparte y Fernando VII, respectivamente, que tanto recuerdan a las actuales letras de carnaval-; «La cachucha»  (no «La casucha», como se ha mencionado por error), un baile muy afamado en el XVIII y que hace referencia a una pequeña barca de pesca, que posiblemente se bambolearía tanto como las mujeres que interpretaban aquel baile, tan del gusto popular.

Entre las novedades del programa, cabría destacar las seguidillas de «La Macarena», interpretadas con un ritmo y un tempo de seguidillas boleras, ya muy próximo al de las actuales sevillanas, y «La liberación de Cádiz», con letra de Arriaza, como posiblemente otras tantas del repertorio y transcritas por un tal Coyo, que la dio a la luz pública en Cádiz en la conocida imprenta de Cerezo y que cantaba el éxito de Ruiz de Apodaca y Tomás de Morla, en la conocida como Batalla de la Bahía, que terminó con la rendición de la escuadra francesa de Rossilly.
Una aportación significativa, sin duda, al conocimiento de la música española de esta etapa tan poco estudiada de nuestra cultura. Algunos de esos fondos se encuentran digitalizados en la Biblioteca Nacional, como la canción «"Ymno" patriótico y guerrero con la orquesta militar», «Los amores del "jitano"»,  de Federico Moretti, «Los defensores de la patria», del afamado guitarrista Fernando Sor, «Los triunfos de España», «Canción patriótica», los «Recuerdos del 2 de mayo», de Miguel de Riego, «Viva el grande viva el fuerte», el «Himno a la victoria de Valladolid» (de México), la «Canción a los realistas de esta corte», la «Canción al Sto. alzamiento de los defensores del trono y altar: canción de la mayoría de la nación», de Francisco Pareja, y el «Himno cantado en la función que hicieron los Cuerpos de Voluntarios Distinguidos y Milicias de Cádiz, en celebridad de la venida de Ntro. Rey el Sr. Dn. Fernando Séptimo», arreglada para piano por su autor Manuel Rücker. 

Todavía durante el Trienio, seguirán sonando composiciones de carácter similar como la «Canción patriótica del anillo [Música notada] : para guitarra», «La voz de Landábru: canción patriótica para guitarra»,  el «Himno a los libertadores de la libertad española, la marcha nacional «De la gloria guerreros, con letra de  Antonio Alcalá Galiano y música de Nicolás Díaz y Zavala, la canción patriótica «Avanzad, avanzad compañeros»,  la «Canción patriótica barcelonesa»,  la «Oda patriótica» de Arriaza, con música de Francisco Pareja, el «Himno patriótico a Gil Quiroga». 

Esperemos que la crisis no cercene los esfuerzos por dar a conocer nuestro patrimonio musical y que se siga estudiando la música en el Cádiz de las Cortes..
 


[1] Marieta Cantos Casenave, «La Conjura de Orfeo. Música en tiempos de guerra (1808-1814)», en España contemporánea: Revista de literatura y cultura, ISSN 0214-1396, Tomo 21, Nº 2, 2008 , págs. 67-80
 
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