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Cuentos en los siglos XVIII y XIX

El cuento fue objeto de mi tesina, con la edición de una obra del portuense Pedro Ibáñez-Pacheco, publicada en 1997 por la Diputación de Cádiz.

Luego escribí mi tesis doctoral sobre El cuento literario en Andalucía: los cuentos de Fernán Caballero, Juan Valera  y Luis Coloma, de los que solo publiqué 2 monografías centradas en las figuras de Juan Valera, su correspondencia y sus relatos fueron mi salvación, y en Fernán Caballero.


  • Juan Valera y la magia del relato decimonónico, Ayuntamiento de Cabra / Universidad de Cádiz, 1999. ISBN: 84-7786-606-6.



Tras una breve introducción donde se repasa el estado de la cuestión sobre el estudio del cuento decimonónico, las relaciones del relato corto con otros géneros literarios próximos como el cuadro de costumbres, y la novela corta, se procede a realizar un somero repaso por la historia del cuento literario, desde su origen oral, sus precedentes medievales y áureos, así como sus deudas con el cuento folclórico, y su cultivo en Andalucía.
A ello le sigue un breve perfil bio-bibliográfico, en el que se trata de profundizar en los motivos por lo que Juan Valera, poeta en su juventud termina decantándose por la narración, y escoge el cuento para desarrollar algunas de sus narraciones más singulares.
Centrada ya en el análisis de los cuentos de Valera, se comprueba que la mayoría de los cuentos responde al modelo optimista de Bremond, y se distinguen los rasgos que caracteriza a los que transcurren en un universo reconocido, de aquellos otros que tienen lugar en un universo extraordinario o fantástico.
Un rasgo que singulariza la práctica cuentística de Valera –como consecuencia de su defensa del «arte por el arte»- es la ausencia de elementos paratextuales que traten de sujetar la narración a fines extraliterarios. Otra característica peculiar del arte de Valera es la concepción cervantina de la narración –desdoblamientos, humor- desde la que se trata de proponer la lectura como un espacio de juego, presidido por la ironía, entre otros procedimientos narrativos.
Un análisis del espacio permite comprobar que Valera tiene especial preferencia por los espacios fabulosos del antiguo Oriente, los espacios extraordinarios de sus cuentos fantásticos, y los costumbristas, aunque, en general, su configuración del espacio tiende hacia la desrealización y la utopía. Finalmente se procede a un examen de los personajes, que tienen especial importancia en la narrativa de Valera -concebida no como reflejo de la realidad, sino como pintura de lo que esta debería ser. Se trata de aproximar lo prosaico a lo poético, y, para ello, el autor debe huir de lo común y dar entrada a los extraordinario, lo raro, lo ideal; especialmente en el cuento, género que, por ser –en su opinión- más cercano a la poesía, acoge mejor incluso que la novela lo inusual, lo poético. Esa condición poética no debe proceder sólo de los elementos maravillosos o fantásticos, sino que también en los cuentos que se desarrollan en un universo ordinario, lo peregrino tiene cabida, con frecuencia, gracias al comportamiento extraordinario, poco común de sus personajes, especialmente los femeninos, seducidos por un ideal, por una ambición superior, que tratan de preservar contra todo tipo de prejuicios, de obstáculos, de normas. Sus cuentos son, pues, morales en sentido amplio, es decir, en cuanto que en ellos asistimos a los debates que tienen los personajes entre sus propias convicciones y las presiones con que los demás tratan de sojuzgarlas.


  • «Fernán Caballero» entre el folclore y la literatura de creación. Del cuento a la relación, Ayuntamiento de Cádiz / Ayuntamiento de El Puerto de Santa Mª, 1999. ISBN: 84-89736-04-9. 
 
Tras examinar la trayectoria vital y literaria de la escritora, y las vicisitudes que la llevaron a cultivar el cuento, se procede a un examen de los modelos de sus cuentos literarios, generalmente realistas y optimistas, sólo ocasionalmente Fernán Caballero crea algún cuento “trágico” o “anti-cuento” -en la terminología de Jolles-, y siempre con un mensaje implícito o –más frecuentemente- explícito sobre la confianza en la justicia ultraterrena, que subraya el propósito moralizante de su narrativa. Esa concepción didáctica del cuento le lleva también a diseñar una estrategia retórica para determinar una lectura acorde a su intencionalidad. Por ello, la escritora recurre generalmente al tradicional narrador omnisciente, que se hace presente de forma continuada a lo largo de la narración para conducir la lectura del relato.
También se presta especial atención a las descripciones costumbristas –que anticipan al Realismo decimonónico-, y al simbolismo idealizador de buena parte de sus paisajes. Y, respecto de los personajes se examina también su idealización “poética”, pues Fernán Caballero privilegia a aquellos personajes a los que hace portadores de los pensamientos y emociones más puras, es decir, a aquellos que viven conforme a los principios de la verdad religiosa, que no se rebelan contra su destino, respetan a sus mayores, y tienen profundo sentido religioso, cercano al espíritu cristiano de la Edad Media, y perpetuado en la literatura española de los Siglos de Oro, todo ello en consonancia con el romanticismo conservador de sus padres.
Finalmente se examinan los cuentos de Fernán Caballero como muestra de una literatura de corte providencialista, destinada a mostrar el poder de la justicia divina, que se caracteriza por el didactismo –las más de las veces explícito-, sentido paradigmático, construcción maniquea de los personajes, y otros recursos que los enlaza con la literatura ejemplar.

El cuento en el siglo XVIII es una propuesta para profundizar en el estudio de este género en el XVIII
  • Por su relevancia para la investigación, creo que merece la pena destacar la Antología del cuento español del siglo XVIII, publicado por Cátedra en 2005.



Se trata de una edición crítica, con un estudio razonado de la fijación del texto y la correspondiente mención tanto de las fuentes como de las variantes textuales, para los 41 cuentos y el resto de chascarrillos y cuentecillos jocosos (43). Se rastrea para cada uno de ellos la procedencia y datos de edición, cotejando las variantes detectadas y versiones diferentes en otras publicaciones en más de 400 notas. 
Pretende contribuir a cubrir una laguna en nuestros conocimientos sobre la literatura española del XVIII y sobre la propia historia del cuento literario en España. Precedida de una extensa introducción de casi cien páginas (24.000 palabras), que dan idea de que la obra es fruto de una investigación personal y realiza una aportación más que notable a su campo temático. Se realiza un recorrido por la trayectoria del cuento a lo largo del siglo XVIII, las reediciones de cuentos de los Siglos de Oro, las novedades dieciochescas, su difusión en colecciones, misceláneas, literatura de cordel y, particularmente en el naciente periodismo del setecientos. Asimismo se examina el lugar del cuento en la teoría y la práctica literaria del XVIII, sus conexiones con otras formas prosísticas coetáneas, la diversidad formal y temática de los cuentos, el destinatario de estos cuentos y las estrategias editoriales y autoriales para conquistar a su posible público, así como la marginación y olvido que el cuento del XVIII sufre en las centurias siguientes. Las notas añaden datos sobre referencias geográficas, históricas, o personajes, así como pequeñas aclaraciones que tratan de iluminar el sentido de los cuentos en su contexto literario inmediato, y también en el horizonte cultural en que se escriben y leen. 
El resultado es que rastreando ese fluir «guadianesco» del cuento en el siglo XVIII, que logra mostrar la pervivencia y también la renovación de motivos, temas, que proceden del cuento de los Siglos de Oro, al tiempo que sienta las bases para continuar este proyecto investigador en las primeras décadas del siglo XIX, de las que tampoco se conoce casi nada respecto al cuento, pues, en general, los estudios suelen iniciarse a partir de la década de los cuarenta con el cuento romántico y sobre todo de las décadas siguientes que son las que ven la eclosión del cuento literario.
            Para la realización de este trabajo de investigación se han examinado más de una quincena de cabeceras periódicas del siglo XVIII, algunas de varios años de duración, desde La Tertulia de la aldea (1768), el Correo de los Ciegos o de Madrid (1786-88), el Diario de las Musas (1791), el Espíritu de los mejores diarios (1787-88), Correo de Cádiz (1795-1800), El argonauta español (1790), el Diario de las Musas (1790), Semanario de Salamanca (1792-1795), el Semanario erudito y curioso de Salamanca (1796), el Diario de Valencia (1793-1798), el Correo literario de Murcia (1793-1794), el Correo de Gerona (1795), el Semanario de Zaragoza (1798), el Correo y Postillón de Cádiz, el Correo literario de la Europa (1781-1787), El Correo de Jerez (1800-1808), El Correo Literario y Económico de Sevilla (1803-1808).
            A los que deben añadirse, almanaques, y pronósticos como El Piscator de las Damas o la Quinta de Manzanares (1753, Madrid, José Francisco Martínez Abad, s. a.); El Piscator de las Damas o las comedias de Carabanchel...., adornado de varias curiosidades, noticias, invenciones, enigmas o quisicosas, y del famoso entremés nuevo de los Indianos de hilo negro, para casas particulares (1754, Madrid, José Francisco Martínez Abad, dedicado a la duquesa de Arcos). Igualmente se han revisado más de una veintena colecciones y misceláneas, de las que sólo se citan en la bibliografía las que se han utilizado para la selección de los relatos, con indicación de las bibliotecas donde se localizan y han consultado.

Publicada en «Letras Hispánicas» de Cátedra, ha sido destacada por el máximo especialista, G. Carnero, en Estudios sobre narrativa y otros temas dieciochescos, 2009, 91,92: «No quisiera terminar mi exposición sin referirme a dos cuestiones más. La primera, las colecciones misceláneas en la que lo narrativo es un elemento más [cita su trabajo de 1998]. La segunda […] el despegue del interés hacia el cuento dieciochesco. Destaca con mucho en este terreno Marieta Cantos Casenave, a quien debemos los estudios que llevan en la bibliografía las fechas de 1998 y 2002, y la antología de 2005, dotada de un enjundioso estudio preliminar». «Los asuntos de interés en los que ha fijado su interés esta diligente investigadora son: la explicación del desarrollo del cuento como demanda creciente de un público de clase media […]; la convivencia de relatos cortos originales […] y traducidos, y de las reediciones de los tradicionales del siglo de Oro». También en Martínez Baro, «Sueños, diálogos y viajes imaginarios. …» La guerra de pluma. III, 2008. 
 
Reseñas:
1.      Álvarez Barrientos en Cuadernos dieciochistas 6 (Salamanca, 2005), 358-360: «Si otros han acabado con el tópico de la ausencia de narrativa en el siglo XVIII, Marieta Cantos hace lo propio con el cuento». «Como todos aquellos trabajos bien hechos, nos ofrece más de lo que indica el título, «alcanzamos a saber más sobre los lectores[…], las corrientes estéticas y las formas de construirse la historia literaria»
2.      Crespo Iglesias, Cuadernos de Estudios del Siglo XVIII, 15 (Instituto de Estudios Feijoo OVIEDO 2005), 341-45: «significativa aportación al estudio de un tema bastante marginado […]: la compilación de textos seleccionados permite obtener una visión representativa sobre las manifestaciones que este género adopta en la práctica literaria dieciochesca, mientras que el estudio introductorio significa un riguroso y válido acercamiento a la consideración del cuento» en la teoría y la historia de la literatura, por medio de una bien ordenada y representativa muestra de los testimonios y documentos».
3.      Yvonne Fuentes, Dieciocho, 29.2 (U. of Virginia, Fall 2006), pp. 285-86. «esta excelente antología ofrece al lector una sólida introducción al género, notas y criterios sobre la edición, y una nutrida bibliografía. En la segunda [parte] se encuentran las anécdotas, apólogos, fábulas, agudezas y chascarrillos -con sus respectivas notas y aclaraciones a pie de página- […]. al rastrear ese fluir del género, demuestra que «el renacimiento del cuento en el siglo XIX no debía pasar por alto su pervivencia» en el XVIII; «Una enorme contribución».
4.       Rodríguez Gutiérrez, Boletín de la B. Menéndez Pelayo, LXXXIII. (2006), 499-502: «antología necesaria y un estudio imprescindible»; en Cuentos españoles del XVIII, Akal, 2008, me considera la «máxima especialista».
5.      P Deacon (U. Sheffield) Journal for Eighteenth-Century Studies, 31, 2008, 163-64: Marieta Cantos has carried out an assiduous hunt for texts, not only the homogeneous collections in their multiple printings, but also elusive miscellanies and, more significantly, periodicals –from provincial capitals as well as Madrid– which the editor has tracked down in an attempt to locate as many examples as possible from which to select the anthologised items. The bibliographical scholarship is impressive; significant variants of the featured texts are footnoted and contemporary censorship and publishing practices revealed. This excellent edition by Marieta Cantos fills a significant gap in the provision of expertly edited texts of eighteenth-century Spanish literature; […]».
Se encuentra en 34 Bibliotecas Nacionales (Dialnet); en Universitätsbibliothek Tübingen, University of Berkley, Università degli Studi di Pavia, en 17 bibliotecas del Instituto Cervantes, University of Miami, U. of New Mexico, U. of Houston Downtown, San Diego State University, Arizona State University Libraries, incluso la Kobe Library de Japón…
 
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