Pero no
se trata solo de iconografía, en estas fechas y aprovechando los resquicios que
dejaba la Constitución de 1812, se articula todo un discurso de actuación
política de las féminas, mediante el que estas reclaman su campo de acción como
ciudadanas. Uno de los espacios de actuación de estas mujeres fueron las
tertulias patrióticas, en las que se imita el funcionamiento de las Cortes, y que se
convierten en un espacio de representación política, donde no se excluye la
participación femenina. Efectivamente, a ellas asisten oradoras, socias y público en general; de
modo que, como señalaba Jordi Roca, puede decirse que la tertulia alberga la voz del pueblo en un sentido lato, pues se
integra en ella la opinión de las mujeres.
Una de las instituciones más
destacadas y en línea con el liberalismo exaltado fue la Tertulia Patriótica de Lacy, donde sus catorce socias promovieron
diferentes algunas actuaciones que continúan la línea iniciada por la gaditana Sociedad de Señoras durante las Cortes de Cádiz, como la elaboración de uniformes militares y otras más próxima a la actuación de la gerundesa Compañía de Señoras de Santa Bárbara durante la Guerra de la Independencia, como la
creación de una Sociedad de Milicianas, que coadyuvaría en las labores de
defensa moviendo el armamento.
De la importancia social que tuvieron estas
mujeres dan buena cuenta las estampas en folletos, las referencias a las
milicianas recitando discursos en el teatro o el diseño de un soldado de plomo
con su figura. Ahora bien, su influencia no tardó en tratar de ser limitada, en
primer lugar mediante el cambio de nombre de la tertulia por el de «Sociedad de
humanidad y beneficencia». Más tarde, y especialmente tras el retorno al
absolutismo, como ha estudiado Elena Fernández para la guerra de la independencia, se invitará a las mujeres a continuar con sus labores de hilo y aguja y se
demonizará el comoportamiento viril de las que portaron armas.No será muy diferente la imagen negativa de las primeras republicanas, aunque pudiera destacarse otra muy diferente como hizo la revista La Campana de Gracia en 1873:
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Fuente: Jaume Capdevila. |