Translate

sábado, 6 de octubre de 2012

Sanidad e higiene en el Doce

Como habíamos anunciado se celebró en la casa del marqués del Pedroso la tertulia sobre Higiene y Sanidad, con la participación de Francisco Herrera, Hilda Martín y Francisco Javier Ramírez, que charlaron respectivamente sobre los conocimientos y problemas que hubieron de afrontar los médicos gaditanos en el Cádiz de las Cortes, la evolución en el conocimiento y atención a la mujer, especialmente la parturienta y la atención sanitaria prestada en los diferentes hospitales de la ciudad. Todo ello con rigor, pero también salpicado de anécdotas y curiosidades.
El público quedó muy satisfecho igualmente con la visita guiada por Ana Mª Fimia, la interpretación del Sainete de Antonio Estrada -que acudió al acto- a cargo del grupo de teatro y la actuación musical del Trío Hispano-Ruso, como se recoge en la crónica elaborada por Susana Gil-Reboleño Lastortres.

Una velada interesante y divertida que terminó con el recordatorio de la próxima cita el 18 de octubre, sobre el tema «Flamenco y Toros» con Faustino Núñez y Guillermo Boto.
Nos vemos.

martes, 2 de octubre de 2012

Tertulias que hacen Historia. La casa de Istúriz

La casa que habitó la familia Istúriz en los años de las Cortes es la actual sede del Casino gaditano, de la que ya me he ocupado al hablar sobre la casa que el marqués del Pedroso, ocupó en Cádiz.



Como es sabido, los Istúriz eran una familia dedicada al comercio, compuesta por la madre, doña Jerónima, viuda por aquellas fechas, y sus hijos Javier, Ignacio y Tomás. En su casa de plaza de la Constitución 17 se firman riesgos en 1813. 

Doña Jerónima fue una de las damas de la Junta Patriótica de Señoras de Fernando VII, figurando en el año de 1812 como «Depositaria de efectos». Como es sabido, la Junta dedicaba sus esfuerzos a colaborar en el vestuario del ejército y en procurar hilas y vendas para los hospitales y aliviar las necesidades derivadas de la Guerra de la Independencia..


 En esta casa, pues, se celebrará mañana miércoles la tertulia «Higiene y Sanidad» en 1812, cuyo programa puede verse aquí:





lunes, 1 de octubre de 2012

Tomasa Palafox, Marquesa de Villafranca

Entre las mujeres que brillaron por mérito propio en el tránsito de 1800, no cabe duda de que uno de los referentes fundamentales es Tomasa Palafox y Portocarrero (1780-1835), marquesa de Villafranca, de quien Gloria Espigado publicó una estupenda biografía en Heroínas y Patriotas. Mujeres de 1808.



 Su madre -María Francisca de Sales Portocarrero, condesa de Montijo-, fue una de las ilustradas más brillantes y solía reunir en torno suyo una tertulia, frecuentada también por numerosos viajeros como  Lady Holland, quien anotó en su diario de viaje que «estaba dotada de un talento y un ingenio descomunales».
Tomasa fue académica de mérito de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y tal era su afición a las artes que Goya la retrata pintando a su vez a su marido, Francisco de Borja Álvarez de Toledo, marqués de Villafranca, que aparece representado en el cuadro con el uniforme de oficial de infantería. El marido mira a la marquesa desde el retrato y, tal vez, ella está mirándolo a él que le sirve en esta ocasión como modelo.
Desde 1799 era socia de la Junta de Damas de la Sociedad Económica Matritense, donde realizó una enorme labor a favor de los niños incluseros, igualmente demostró gran interés por la recepción del sistema pedagógico lancasteriano.[1] 
Francisco de Borja fue llamado a la corte en 1803 como Gentilhombre de cámara de Carlos IV y Caballerizo Mayor de la reina Mª Luisa, pero, al parecer, estuvo implicado en el motín de Aranjuez y por ello fue desterrado a 60 leguas de la Corte, mientras su mujer quedaba embarazada de su segundo hijo.
La ocupación de Madrid por el ejército napoleónico los hace retirarse a su propiedad en Murcia, concretamente al Castillo de Vélez Blanco. Desde aquella ciudad Tomasa, intento contribuir con el auxilio al ejército, tal como venía haciendo la Junta de Señoras en Madrid, pero su marido fue elegido diputado por Murcia, y junto los con otros nueve representantes, hubieron de trasladarse a la Isla de León, donde llegaron el 24 de octubre de 1810.
En Cádiz encontró el caldo de cultivo necesario para retomar su actividad, y, gracias a la generosidad de Engracia Coronel, promotora de la iniciativa, y al auxilio de otras residentes gaditanas, fue nombrada Presidenta de la Junta de Señoras de Fernando VII, donde realizaría una magnífica labor que no se limitaría al recinto gaditano, gracias entre otros motivos a sus relaciones de parentesco y amistad.
Las Señoras de la Junta, además de colaborar con la intendencia del ejército y los hospitales o recaudar fondos para la confección de los uniformes, participaron en la prensa periódica dando cuenta de sus actividades en el Semanario Patriótico o en El Conciso. También hicieron llamadas a otras mujeres para que desde Granada y Sevilla, la Habana, Veracruz y otros lugares de América colaboraran en la defensa de la patria. 

De regreso en Madrid, continuaría con la actividad en la Junta de Damas y, muerto su hijo en 1816, María Tomasa sería nombrada presidenta de la Junta madrileña entre 1817 y 1824,[2] Muerto el marido en 1821, escribe en estas fechas la memoria sobre la situación de la Inclusa. Ella casaría tres años después en Nápoles con el brigadier José Álvarez de Toledo. María Tomasa moriría en Cremano, una villa cerca de Nápoles, en 1835.






[1] Como muestra de su excepcional sensibilidad hacia el cientifismo de su época, Gloria Espigado destaca la donación del cuerpo de su primogénito para el estudio de la ciencia médica. Cf. «Mujeres y ciudadanía: Del Antiguo Régimen a la Revolución Liberal».
[2] Elisa Martín-Valdepeñas Yagüe, «Relaciones de parentesco entre los miembros de la sociedad económica matritense en el reinado de Fernando VII (1808-1833), en Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, historia Contemporánea, t. 17 (2005), pp. 13-43.  A esta época pertenecen varios escritos como el Elogio a la reina María Isabel de Braganza (1819), la Memoria instructiva de los negocios de la Real Junta de Señoras de honor y mérito de 1819 y 1824.



miércoles, 26 de septiembre de 2012

Félix Colarte, marqués del Pedroso en 1844

Como bien se apunta en el libro coordinado por Diego Caro, El liberalismo en Andalucía 1808-1868. Política, Economía y Sociedad, los Colarte del XIX constituían un linaje político, con mediano poder económico, representados en la política municipal gaditana del primer liberalismo por Félix y Rafael, «hijos de Antonio Colarte, noble, propietario que figuraba como 26º mayor propietario en 1833», y de quien Félix, nacido en El Puerto de Santa María en 1808, heredaría en 1844 el título de marqués del Pedroso. La carrera de este se materializó entre 1834 y 35 en que fue diputado del común, para luego ser elegido regidor en 1838 y 1839, así cómo desepeñar una tenencia de Alcalde en 1846. Junto a su hermano Rafael fue uno de los socios fundadores del Casino Gaditano, en cuya casa se estableció la sede.




Félix, el VI marqués del mencionado título, se había casado en 1835 con Belén,  hija de Andrés Archedekin, consul de Inglaterra en Cádiz, y de Carmen Álvarez Tamariz. Murió en 1884.
La familia Colarte -Colaert- era de origen flamenco -concretamente de Dunquerque- y se estableció primero en Sanlúcar de Barrameda, antes de pasar a Cádiz. El título del marquesado del Pedroso fue otorgado por Carlos II a Pedro Colarte Dowers en 1690, quien luego se trasladaría a Cádiz donde llegaría a ser un importante cargador de Indias.

 Pedro Colarte fue el primero que españolizó su apellido y casó en Cádiz en 1649 con María de Lila, también noble de origen flamenco

viernes, 21 de septiembre de 2012

Continúan las «Tertulias que hacen Historia» el próximo 3 de octubre

En la Casa del Marqués del Pedroso (Casino Gaditano), que fuera también casa de la familia Istúriz en los años de las Cortes de Cádiz, tendrá lugar la próxima edición del ciclo "Tertulias que hacen Historia".


En esta ocasión, moderados por la periodista Beatriz Esteve contaremos con los especialistas Francisco Herrera, Francisco Javier Ramírez e Hilda Martín, que charlarán sobre "Higiene y Sanidad en torno a 1812".

          La tertulia tendrá lugar en la denominada "Sala de los Espejos"
  


Al tratarse de un aforo limitado (
80 personas), se ha habilitado un sistema de inscripción gratuita (por riguroso y automático orden de llegada y una sola inscripción por persona) que estará operativo desde las 9.00 horas del lunes, 24 de septiembre  (no se podrá reservar con anterioridad)
          Como en ocasiones anteriores, si carece de internet puede hacer esta inscripción telefónicamente en el 956015800.

Más información e inscripción AQUí ( a partir del día 24 de septiembre, 9.00 horas).

Ahora tiene la ocasión de preguntar todo lo que quiso saber sobre las epidemias, los hospitales de campaña, la decisiva intervención de los cirujanos de la Armada, el Hospital de San Carlos, el prestigio de los médicos gaditanos, los pontones y tantos otros temas
Una sugerencia: Lean o relean Un siglo llama a la puerta, de Ramón Solís.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Callejeros del Doce. Calle Murguía

Que sepamos nada tiene que ver con el nombre del librero e impresor, Antonio Murguía, que tenía su tienda en la plazuela del Correo de Cádiz y la imprenta en San Agustín esquina con San Francisco. Si bien, Adolfo de Castro recuerda que en el XVIII hubo varios regidores perpetuos y que la calle tomó este nombre después de 1705.
Previamente, asegura,  era conocida como de Munurga y, aun antes, del pontón de Juan Vinte, regidor de la ciudad. En 1670 se conocía vulgarmente como del Gitano rico y en fecha anterior era considerada prolongación de la calle de la Carnicería del Rey, donde había una carnicería para surtir a los militares, principalmente de la Armada. 
En los años de las Cortes, en Murguía 120 se ajustaban negocios marítimos, diversos capitanes de barcos reciben en dicha casa para tratar sobre cargamentos o pasaje.
En la calle de Murguía número 122, se vende vino tinto superior de Cataluña en barriles de 4 en pipa al por mayor y por menor. 
También existió un almacén en el núm. 125, justamente donde vivió José Mª Calatrava, diputado por Extremadura, lo mismo que Manuel Antonio García Herreros, por Soria.
Antonio Joaquín Pérez, diputado por la Puebla de los Ángeles (Nueva España), en el 126 y, en el mismo número, Andrés Ángel de la Vega, por Asturias.
Joaquin Lorenzo Villanueva, diputado por Valencia, capellan de honor y predicador de S. M.habitaba en la calle de Murguía, número 127, (hoy n.° 30.) En dicha casa -posiblemente en la accesoria- había también una tienda donde se vendía desde bordados ornamentales y vestuario de iglesia a medias de seda de Lima.
José Castelló, diputado por Valencia, vivía en Murguía 129. 
En el nº 130 vivía José Joaquín de Aguirre.
Manuel Ros, diputado por Santiago, en el 132.
Antonio Durán de Castro, por La Coruña residía en el 143.
Juan de Lira y Cano, diputado por La Mancha, en el 145.
Pedro Llamas, por Murcia, en el 156.

¿A qué calle corresponde en la actualidad la calle Murguía?

jueves, 13 de septiembre de 2012

Josefa Vargas, bailaora

Acaba de publicar Juan de la Plata en Diario de Cádiz una breve reseña acerca de la biografía realizada en 1850 por Santos Bueno del Castillo, Biografía de la célebre y graciosa gaditana, Dª Josefa Vargas, 1ª bailarina del Teatro de la Comedia, que ha localizado en la New York Public Library, y de donde procede el siguiente grabado.

 

Recuerda De la Plata, que el éxito de la gaditana, que con 6 años ya era conocida en los saraos de la ciudad por la singular ejecución de sus bailes, le llevó a competir en distintos teatros con la célebre bailarina francesa Marie Guy Stephan.

                Según apunta Emilio Cotarelo, La Vargas fue efectivamente una aplaudida bailarina. Nacida en Cádiz, en 1828, había bailado desde los once años en los teatros de Gibraltar y Algeciras, luego en Cádiz, Sevilla, Zaragoza, Barcelona, Valencia y Madrid [1]. La fama de Josefa Vargas fue tal que fue pintada por Esquivel en 1840, tal como se recoge en la imagen:



            Desde luego, La Vargas era una bailaora versátil, que lo mismo se arrancaba por unas boleras de Hernani, que por seguidillas, o bien era el elemento fundamental de bailes andaluces como El jaque, La bailaora de Jerez, Un día de toros en El Puerto, Pepa la malagueña, que ejecutaba generalmente acompañada del resto del cuerpo de baile. Así se recoge, por ejemplo, en las carteleras del Teatro de la Comedia que recoge El Heraldo los días 25 de junio, 23 y 24 de septiembre y 11 de octubre. 
            Efectivamente, la afición a este tipo de obras llegó también a Madrid y allí, las piezas andaluzas de José Sanz Pérez –como las de Sánchez del Arco y Sánchez Albarrán- continuaban representándose varios años después de su estreno en Cádiz y con montajes sucesivos. Así, Juzgar por las apariencias (1846) se ejecutaba en Madrid los días 28 y 29 de mayo de 1850[2]
             La Vargas, también recorrería Europa hasta San Petersburgo, de donde regresó en 1855 [3].



[1] Cf., Emilio Cotarelo y Mori, Historia de la Zarzuela o sea el drama lírico en España, desde su origen a fines del siglo XIX, Ediciones del Instituto Complutense de Estudios Musicales, Madrid, 2000, págs 293-295. 
[2] Se trata, según anuncia El Heraldo, de una función del  Teatro de la Comedia a beneficio de la Vargas. Dicha pieza, anunciada como comedia en dos actos, va seguida de un baile, ejecutado por la beneficiaria, la «Nena» y la Atané –tal vez familia de Carlos Atané pareja habitual de baile de la beneficiaria-, así como por una pieza en un acto, La familia del boticario.
[3] Cf., Emilio Cotarelo y Mori, op. cit., págs 293-295. También, Marieta Cantos Casenave, "José Sanz Pérez y el andalucismo teatral del siglo XIX", en , en Manuel García: de la tonadilla escénica a la ópera española (1775-1832), Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, Cádiz, pp. 87-106..              
Licencia de Creative Commons
Doceañista by Marieta Cantos is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.